Este fin de semana estuvo muy movidito, para empezar el sábado me dió un severo caso de atiendanme, lo malo es que nomás estaba Tigress conmigo y como traia yo la pila taan baja ni ella me aguantaba y se la paso dormida, fué hasta que llegó mi marido de su partido de Gotcha y me preparó de comer que me comenzé a sentir mejor, además que unos cuates nos compraron boletos para ver la nueva de Wolverine en salas VIP, así que me tenía que componer, ya saben mágicamente como una hora y media antes de la pelicula ya estaba yo como nueva, ni rastros del dolorón de cabeza que me cargaba.
Definitivamente como lo menciona la publicidad de los cinepolís VIP se acostumbra uno muy rápido al lujo, ya había ido a una de esas salas pero no lo había disfrutado tanto como ese día será que me sentía como chiquilla que sacaron a pasear a la calle, será por lo emocionante y entretenida que estuvo la película, será por los bombocitos de la pantalla Hugh y Liev, como sea quiero más de eso.
Y el domingo nos fuimos a pasear a la vía recreativa en el tramo de Av. Juárez-Av. Vallarta, desde cuando estamos que queremos ir y apenas nos animamos, ya vimos que lo padre es andar en bici, yo me quiero animar a ponerme los patines, como le dije a mi amado si se andar bien con ellos lo que no se bien es frenar, pequeño detalle jajajaja. Nada que un par de guamazos no arregle.
Después rematamos con una comidita familiar en casa de mis papás, y al regreso a casa a jugar con la gatilla para que no se sienta abandonada, y es que yo me siento mal si la dejo sola mucho tiempo, lo bueno que a ella no le da dolor de cabeza y sabe disfrutar su presente, no como otra que conozco, jajajajaja.
Y la cereza del pastel fué ver completo el capítulo final de la segunda temporada de Dexter, ya no había escrito sobre él, aunque me mantuvo pegada a la trama, me sigue gustando muchísimo, el bizarro análisis que hace de las cosas, su punto de vista, el trabajo de aceptación que tuvo, y la verdad es que hace que se me acelere el pulso y saca mis mas bajos impulsos.